20 de enero de 2026

Ya no hay amarillos


Se siente como correr sola sin rumbo
en un bosque sin sol y sin luna.
Las estrellas no guían,
y no uso brújula porque el fin
siempre fue que no me encuentren.

En los árboles asoma el color del otoño,
mientras ellos lloran suavecito
y el amarillo de las hojas 
parece romperse 
el viento es tan frío
que quema.

Pero no tanto como el sol
que ni siquiera veo.

Y ahí es donde decido perderme,
en un atardecer con grises y destellos
que jamás llegan a encandilarme.

¿Quién sería tan tonto de venir 
a buscar amor en el bosque?

Si debajo de este cielo,
detrás de los árboles,
simplemente cae el sol..
Y ya no hay amarillos.

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